Investigación

La biogeografía es la ciencia que estudia la distribución de los seres vivos en el espacio geográfico. Desde el punto de vista de la biogeografía vegetal existen muchos factores que determinan el tapiz vegetal tales como temperatura, insolación, disponibilidad de agua, características geográficas del terreno, orientación, etc.

Atendiendo a las características físicas o abióticas de cada territorio, nos encontraremos con series de vegetación propias de cada altitud, temperatura media anual, media de las temperaturas máximas y media de las temperaturas mínimas, régimen de precipitación, características del sustrato y otros factores geográficos. Es decir, estos factores físicos determinan la presencia de especies vegetales adaptadas a dichas condiciones.

Además de estos factores físicos, existen también factores bióticos como aislamientos reproductivos, cambios ecológicos en el entorno o relaciones con otros seres vivos del mismo ecosistema que pueden producir cambios en las especies, propiciando la evolución de las mismas, la especiación, aparición de endemismos y poblaciones relictas.

Es por ello que la biogeografía se puede considerar como la dimensión espacial de la evolución, ya que la evolución tiene un escenario geográfico en el que las especies intercambian el material genético y se ven sometidas a factores abióticos y bióticos que van moldeando esa selección natural.

En el caso concreto de Pennycress (Thlaspi arvense), hablamos de una especie de origen euroasiático y con distribución amplia en la región eurosiberiana, extendida también a la región mediterránea e introducida en Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda.

Pennycress es una especie naturalizada en España, es decir, no autóctona o alóctona, introducida en tiempos pasados por la acción humana, si bien dicha introducción no ha constituido desplazamiento de otras especies ni impacto en los ecosistemas.

Desde el punto de vista biogeográfico las poblaciones del proyecto PennyAragon se encuentran tanto en la región mediterránea como en la región eurosiberiana, y corresponden con el piso supramediterráneo y oromediterráneo en el caso de las poblaciones del Sistema Ibérico (región mediterránea), y con el piso montano en el caso de la última población encontrada en Gistaín durante el verano de 2022 (región eurosiberiana).

Las diferentes características de estos pisos de vegetación hacen que las poblaciones hayan estado sometidas a temperaturas más o menos extremas, con variabilidad en el régimen de precipitaciones, períodos de heladas más o menos extensos, diferentes litologías, etc., que hacen que estos germoplasmas puedan haber sufrido adaptaciones en función del entorno en el que crecieron.

En conclusión, los factores abióticos y bióticos que tenemos en cada territorio y, por tanto, las características biogeográficas de cada ubicación hacen que las poblaciones recolectadas en el marco del PennyAragon puedan presentar diferencias entre sí que, además de suponer una riqueza desde el punto de vista de la biodiversidad, alberguen además caracteres de interés como, por ejemplo, resistencia a sequía en el caso de poblaciones procedentes de zonas más secas o el desarrollo de estrategias ecológicas como la aparición o no de mucílago alrededor de la semilla en función de la disponibilidad de recursos hídricos en el momento de la germinación.